Sábado 25 de Julio de 2009
La crisis no golpea al West End londinense
Los teatros están repletos, las entradas siguen carísimas y la severa crítica inglesa señala que éste es uno de los mejores años de los últimos tiempos.
Un momento que tiene por estrella a "Billy Elliot", que consiguió 10 Tony, al que se suman los éxitos de Jude Law como Hamlet y Helen Mirren en piel de Fedra.
Juan Antonio Muñoz H. Sucede con frecuencia en la escena inglesa que los conceptos habituales son cuestionados y que cuando se revisan los clásicos, éstos vienen con un golpe de modernidad en el punto de vista. Es así en la versión danza-teatro de "Dorian Gray" (Oscar Wilde), que Matthew Bourne presentó durante julio en el teatro Sadler's Wells de Londres, donde Richard Winsor y Jason Piper representaron la paranoia y el poder en un dueto masculino.
En esta mirada, Dorian es descubierto por un fotógrafo y convertido en foco de atención pública. A partir de eso, Gray se obsesiona con su propia belleza, y colapsa. Como en una sesión de psicoterapia destinada al fracaso, el intérprete debió transmitir esa obsesión consigo mismo y la tragedia de vivir entre el miedo, el deseo y la ira.
Para eso, Winsor y Piper se sumergieron en la propuesta de Bourne, y también en "American Psycho", porque mucho de su Dorian está basado en Patrick Bateman. "También en el personaje de Jonathan Rhys Meyers en 'Velvet goldmine': un ser manipulador con los ojos muy abiertos que pasa por cambios similares a los de Dorian", explica el mismo Winsor.
El resultado fue un espectáculo interesante y que entretiene al público, pero que, una vez diseccionado, además permite hacer vínculos poco habituales y entender mejor nuestros tiempos. Habrá que esperar para ver qué propondrá el propio Bourne en "El lago de los cisnes", que debuta el 10 de diciembre en la misma sala.
El musical de los 10 Tony
El arte teatral resplandece en el Reino Unido desde hace siglos, pero este último año ha sido un tiempo "glorioso" y "misterioso". Así lo califican expertos como Gaby Wood (The Observer) o el director Stephen Daldry, cabeza del proyecto "Billy Elliot", el musical británico que obtuvo 10 Tony en Nueva York el mes pasado. Nunca antes había ocurrido algo así, a la vez que casi un tercio de las nominaciones al Tony de este año recayó en gente de las islas.
Daldry se sorprende de cómo se han dado las cosas y de que "sea una historia sobre un lugar en el noroeste de Inglaterra (Durham) y lo que sucedió durante la huelga de los mineros (1984-85), la que se convirtiera en una historia tan exitosa en Broadway". Pero, claro, no es sólo eso. Está la película del año 2000, la música que sobre ella hizo Elton John, y, en especial, una trama que conmueve de principio a fin: la de un niño huérfano de madre, que vive con su padre y hermano, toscos mineros, y que sueña con bailar; vale decir, el mundo duro del trabajo, dulcificado por el brote de extrema sensibilidad que se incuba en el corazón de un niño soñador y solitario.
La compañía londinense que monta esta obra celebra cada noche los aplausos que desde marzo de 2005 retumban en el Victoria Palace Theatre. Una troupe que vibra en camaradería por lo que significa mezclar actores de distintas generaciones y el esfuerzo que supone trabajar con niños. Pero también está el éxito artístico neto: todos son grandes actores, cantantes y bailarines, y los más chicos parecen figuras consagradas del Royal Ballet.
Si a eso se suma que cientos de espectadores escuchan en silencio profundo la canción "Merry Christmas Maggie Thatcher", crítica política incluida, y que eso mismo hace enmudecer al público de Nueva York, el pasmo se vuelve paradigmático.
Cartelera absoluta
La crisis no ha golpeado al teatro en Inglaterra. Lo confirman las cifras de la Society of London Theatre: en el último trimestre, la asistencia a los espectáculos teatrales aumentó en casi 30% respecto del mismo período del año 2008. Tampoco desciende el precio de los tickets: ver "Billy Elliot" en una buena ubicación cuesta 85 libras (cerca de $80 mil) y a Law en "Hamlet", $32 mil.
Pero esto no es pura cantidad. La calidad es la que manda. Donmar Warehouse ha tenido a Judi Dench ("Madame de Sade"), a Kenneth Branagh ("Ivanov"), a Gillian Anderson ("Casa de muñecas") y a Derek Jacobi ("Noche de Reyes''). Y ahora ahí está Jude Law con su melancólico "Hamlet", dirigido por Michael Grandage.
Poco más allá, Helen Mirren no puede más de deseo por el Hipólito de Dominic Cooper en una "Fedra" (Racine) que ha sido calificada de "imperdible"; "La importancia de llamarse Ernesto" contagia con su ironía en el Open Air Theatre del Regent's Park; Sam Mendes se despliega en el Old Vic, y Tom Stoppard revoluciona el Duke of York's Theatre con su "Arcadia".
Con ellos, Dominic Dromgoole lidera en The Globe, Nick Hytner está en el National Theatre, Dominic Cooke en el Royal Court y Michael Attenborough en el Almeida. Todos son grandes directores.
A eso se suma el interés que despierta ver a la dúctil Rachel Weisz (Oscar por "El jardinero fiel") como Blanche Dubois en "Un tranvía llamado deseo", aunque los tickets que ya se agotan son para la temporada en las tablas de "Desayuno en Tifanny's", la película de Audrey Hepburn basada en Truman Capote, que tendrá a Anna Friel ("Pushing daisies") como Holly Golightly a partir del 9 de septiembre en el Haymarket Theatre Royal. Mientras, en el Regent's Park, espera Samantha Spiro, quien asume el titular de "Hello, Dolly" desde el jueves 30 de julio.
La oferta es imperial: casi 40 musicales, incluidos clásicos como "Grease", "La cage aux folles", "Los miserables" y "Oliver", y más de 60 obras de teatro, entre dramas y comedias, desde Eurípides, Shakespeare y Marlowe a autores contemporáneos. Sólo hay que llegar a Londres y preguntar por el West End.
>> Tom Holland tiene 12 años y triunfa como Billy Elliot y también en el papel de su amigo Michael.>> Canterbury construye teatro MarloweLa apertura será en el otoño de 2011. Se encuentra en plena construcción y quiere ser el principal escenario del sudeste inglés. Una sala que celebra el nombre de Christopher Marlowe -el autor de "Eduardo II" y "Dr. Faustus" nació en la ciudad catedralicia en 1564-, que tendrá 1.200 butacas y todo lo necesario para montar allí musicales, ópera, ballet, teatro y conciertos. "Por muchos años necesitamos una sala que pudiera acoger producciones de nivel mundial. El nuevo Marlowe Theatre hará que esto sea finalmente posible", explica Jools Holland, uno de los financistas del proyecto.
ImperdiblesLos niños gozarán con los efectos de "Peter Pan" en Kensington Gardens; los que adoran los musicales no pueden dejar de ver "Billy Elliot" , para muchos el mejor de la historia del género; quienes no conciben la vida sin Shakespeare tienen a Jude Law en "Hamlet" y la obligación de ir a "Como gustéis" en The Globe; "La importancia de llamarse Ernesto" tiene a Wilde en el magnífico Regent's Park, y si quiere recordar, "Desayuno en Tiffany's " abre en septiembre.
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